viernes, 23 de enero de 2015

Referendo, para refrendar...

El proceso de paz, con adeptos y contradictores, sigue avanzando lentamente. Y así, paso a paso, se mueve en un terreno lleno de incertidumbre, sobretodo por el hermetismo con el que el gobierno lo ha manejado desde el comienzo. En aquel momento, solo se pensaba en cómo estarían establecidas las etapas a desarrollar, y se tenía cierta duda al respecto, sobretodo por la falta de credibilidad que había hacia las FARC. 
Hoy, esa credibilidad sigue siendo poca. Sin embargo, últimamente la lupa política se pone sobre cómo se va a refrendar lo que se acuerde en la Habana.

El gobierno había mencionado que el acuerdo sería puesto a disposición del pueblo para que éste, entre rencor y ganas de paz, decidiera con cuáles puntos estaba de acuerdo y con cuáles no. Lo que ahora tiene debatiendo a medio país es, si el mecanismo debe ser un referendo o una consulta popular, y peor, se dice que no hay necesidad de hacerlo valorar por el constituyente primario.

El referendo, mecanismo por el cual se le solicita al pueblo la aprobación de normas o acuerdos de tal magnitud que modificarán la constitución, como sería posiblemente el caso del Acuerdo de Paz con las FARC, implica que se someta a votación lo que se acuerde con ese grupo insurgente. La duda es, ¿se preguntaría por cada punto individual o en bloque? Si se hace individualmente, eso no lo controla nadie. Por un lado, porque los votantes tienen derecho a estar o no de acuerdo con ciertos puntos pero no con otros, sin que necesariamente coincidan en varios haciendo que no pase el umbral, o mínima votación necesaria para que sea válido. Por el otro lado, si es en bloque; ¿quién garantiza que alguien que esté totalmente de acuerdo con 40% de los puntos, por muy trascendentales que sean, votará a favor de la totalidad del acuerdo? Además sería una oportunidad de oro para que los que se oponen al Acuerdo de Paz, hagan proselitismo y hackeadas, para que el sí perezca en el intento...

La consulta popular, a pesar de sus buenas intenciones, no tiene el mismo peso jurídico ya que no sirve para hacer modificaciones a la constitución, sobretodo en puntos políticos, sea participación, o indulto en delitos de esa misma índole.

Aparte está la otra teoría. La de que nada amarra al Presidente a someter lo decidido por su comisión y la de los altos mandos de las FARC a la aprobación del pueblo, si no fuera por la mencionada "buena intención", pero eso era al principio, por amainar la lluvia de críticas. Y, con esto tan adelantado, y sin reelección a la vista, ya pa' que.

Ya veremos pues cómo maneja el gobierno esta situación. Quieren ahorrarse una plata haciéndolo el mismo día de las elecciones de octubre, pero los conocedores del tema dicen que por tiempo no les alcanza. El presidente dijo que lo acordado iría ante los ojos del pueblo antes que pasara por el Congreso. El mismo que dijo que su amistad con su antecesor era inquebrantable. Insanias provocadas por querer la nominación al Nobel.

martes, 6 de enero de 2015

El contexto

Todas las cosas que ocurren a nuestro alrededor son mejores si las vemos en contexto. En el país y en el mundo vienen ocurriendo cierta cantidad de eventos que, por lo trascendentales o lo evolutivos, nos han dejado con la boca abierta pues no esperábamos que ocurrieran tan pronto o que siquiera pasaran.

El mundo entero vio como Estados Unidos, el niño gordo de la guardería, el bully, por fin dejaba de quitarle la plata de la lonchera al macilento cubano de camisetica roja hecha harapos después de muchos años de opresión. Un intercambio de presos, un par de discursos de los mandatarios, cambios en los límites de remesas y una promesa de pasar por el Congreso la posibilidad de levantar el embargo comercial a la isla, hicieron que la gente reaccionara de diferente manera. Unos felices, como se vio por parte de varios países, cuerpos diplomáticos y hasta de ex guerrilleros de otras latitudes. Otros, como los cubanos de Miami, reprochando dicho proceder, considerando que Obama no es un presidente contundente, y aprovechando para hacerle propaganda al futuro candidato republicano Jeb Bush, hermano e hijo de W y de H.W., respectivamente, como si lo que necesitáramos es a otro Bush en la presidencia del mundo. Pero todo es según el contexto. Los primeros hablan de avance social, mejoramiento de relaciones y condiciones entre los países de marras. Otros que, con este acuerdo, los Estados Unidos, policía mundial por naturaleza, no ha condenado lo suficiente a un régimen opresor del cual, a buena hora, supieron escapar.

En Colombia, como es de esperarse hay, como las monedas, eventos con dos caras. Después del papayazo y secuestro del Gral Alzate, con su pinta de turista y sin escolta, exponiéndose a las FARC en el Chocó, las negociaciones se vieron suspendidas por orden del Presidente Santos. Pero como las cosas que pasan en La Habana nunca han sido claras para los que no participan directamente, se empezó a especular sobre todo tipo de exigencias que hacia la subversión con tal de seguir adelante con los diálogos. ¿De dónde venían tales inventos? Pues de la oposición vengativa, lease, Centro Democrático y su Sensei Alvaro Uribe. Después de descartar tales estupideces, empezó el rifirrafe de la tregua decembrina. Que si, que no, que depende de los ataques del ejercito, que tal vez, pero solo un poquito, que mientras empieza matamos a 5 soldados en el Cauca, que el mensaje no le había llegado a los del monte. Ahora, a comienzos de este 2015 que pinta bastante movido, aparecen unos asesores internacionales de seguridad como, Shlomo Ben Ami, y salen con que el Presidente está planeando reducir gradualmente los ataques militares hacia la guerrilla, empezando por suspender los bombardeos, elemento que ha sido de la mayor eficacia en esta lucha. Sin embargo no hay versión oficial hasta ahora ni de Presidencia ni de MinDefensa. Vuelve y juega... contexto. Seguirán pues los Uribistas y su escuadrón de camándulas con metralla criticando al presidente y al proceso de paz, pues para ellos es mejor otros 30 años de bala que una inmunidad a un puñado de vejetes sin votos. Por otro lado están los que, buscando algún resquicio para que les toque vivir siquiera unos cuantos años sin conflicto, apoyan así sea una actitud blandengue del gobierno, pues prefieren la Paz que el TazTaz!!

El tiempo de reposición de un partido de fútbol puede ser muy largo cuando se está ganando o muy corto cuando se está perdiendo. Los filósofos de la salsa dice que "todo es según el color del cristal con que se mira", que resumido en una palabra es: contexto

jueves, 18 de septiembre de 2014

Qué debate va a ser eso...

Lo que se llevó a cabo el miércoles 17 en la Comisión Segunda del Senado fue algo bochornoso. En lugar de adelantar debates relacionados con aspectos importantes para el mejoramiento del país, que no son pocos, se habló de algo que toca la vena de más de uno; El Paramilitarismo. Este tema que tiene víctimas, patrocinadores, patrocinados, no deja de ser importante, y hubiera sido de gran valía si se hubiera hecho bien. Bien significa que se hubiera abordado desde el impacto social, político y económico que puede haber tenido sobre el manejo del país, porque sí es importante, porque sí requerimos respuestas, considerando que el pueblo se confunde al tener tantas versiones que no se sabe a quién creerle.

Desafortunadamente, en vez de planteamientos serios, productivos y analíticos, lo que vimos en el Capitolio fue una cantidad de desahogos personales, empezando por el senador citante, Ivan Cepeda Castro (hijo del asesinado Manuel Cepeda Vargas) quien solicitó el debate, teniendo un objetivo personal tan definido contra el otrora ex presidente y hoy senador Álvaro Uribe, que la comisión de ética le prohibió mencionar su nombre, cosa que no obedeció. Se despachó Cepeda contra Uribe, con el ánimo de ponerlo contra la pared y aprovechando que ya son pares y no representante a la cámara el primero y presidente de la república el segundo. 

Sabiendo lo que se venía, el senador Uribe, salió del recinto argumentando tener que ir a la Corte Suprema. A pesar de no estar presente, no hay duda que estuvo al tanto de todo lo que se decía en contra suya, su trayectoria, de su familia y sus seguidores, pues al momento de su regresar para su intervención, recriminó los comentarios de Cepeda esgrimando todos los argumentos que tuviera a su disposición. Pero eso no quedó ahí. No solo intentó defenderse de las acusaciones sino que se dedicó a señalar a más de uno de los presentes, implicándolos en más de un delito. Juan Fernando Cristo, actual Ministro del Interior, Cepeda y su padre, Jimmy Chamorro, presidente de la comisión segunda del Congreso, de quien dijo que le había pedido que lo aceptara en su recientemente creado partido político Centro Democrático, exponiendo foto, y pudiendo ridiculizarlo si no fuera por la tranquilidad del señalado. Hay que aclarar que los congresistas tienen inmunidad por todo lo mencionado cuando están ejerciendo dentro de las instalaciones del congreso.

Al momento de terminar su intervención, el senador Uribe decidió retirarse del recinto, seguido, como el flautista de Hamelin, por muchos de los miembros de su partido, dejando a los siguientes expositores con las ganas de ver su reacción ante las réplicas y señalamientos que tenían para decirle. Esta salida desentonada y, para muchos, cobarde, no solo no se recibió bien por los presentes y el país entero que lo veía por televisión, sino que también reforzó el concepto de mesiánico y falto de confrontación de Uribe, contradiciéndose después de haber dicho que era un hombre frentero y pantalonudo. Las bases de cada debate son escuchar, preguntar, discernir, como dijo una ofendida Claudia Lopez, concluyendo que Uribe de eso no sabía. Uribe olvida las palabras que le dijo a Chavez en una convención de presidentes en la Habana: "....quédese, sea varón!"

Lastimosamente el debate no sirvió sino para ahondar rencillas personales que deberían resolverse en un juzgado y no en el sitio donde legisla por el bien del país. El tema del paramilitarismo, merecedor cómo no, de un debate serio, quedó en lo que ya sabíamos, pues para lo único que sirvieron las casi diez horas de duración fue para darnos cuenta que el único tema homogéneo, a pesar de las diferencias políticas, que es la paz, ha de enfrentarse a un terreno muy culebrero, lleno de baches antes de lograr llegar a Colombia, país que tanto la ha buscado y que mucho la necesita.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Chiraq et Le Pen; Santos y Zuluaga

Las elecciones presidenciales de varios países tiene muchas diferencias pero también algunas similitudes. Lo que nos tocó en estas elecciones y más aún en esta segunda ronda tiene cierto parecido con lo ocurrido en Francia en el año 2002.

En ese momento el presidente francés era Jacques Chiraq, quien buscaba una reelección. A pesar de un desempeño promedio, basó su campaña en problemas de orden público. Habían varios candidatos que se destacaban en la contienda. Uno de ellos era Lionel Jospín, hombre de izquierda y propuestas social que se veía como el rival a vencer. Otro era el ultraderechista Jean-Marie Le Pen, un tipo acusado de fascista y xenofóbico.

Todo el mundo pensaba que de ir a una segunda ronda la disputa sería entre Chiraq y Jospin, representando los dos lados moderados de la política. Era casi obvio que así sería. Tan obvio era, que no pasó, y todo porque cierto sector del electorado no votó convencido que la primera ronda estaba definida y que su participación en esta instancia no era necesaria. Chirac pasó (19.88%) seguido de Le Pen (16.86%), quien le ganó a Jospin (16.18%) por menos de un punto porcentual.

En la siguiente ronda y tras la marcada desaprobación de una política radical, los votantes decidieron su voto por Chirac (82.21%) quien agrupaba a sus votantes y a todos los que estuvieran en desacuerdo con su contradictor Le Pen (17.79%). Prefirieron a un viejo conocido que a un nuevo por conocer, a pesar de considerar que su gobierno no era necesariamente el mejor, con críticas por las pruebas atómicas en la Polinesia francesa, entre otras cosas.

Hoy en Colombia estamos ante un escenario similar. Una segunda ronda, un presidente candidato débil en imagen y ejecución en contra de un derechista cerrado que busca razones para acabar con unos diálogos de paz que pueden ser de lo mejorcito de su contradictor. Santos, con logros diplomáticos y desaciertos sociales, busca que lo reelijan para darle continuidad a un proceso de paz que lleva cierta parte adelantada y que sería una lástima ver cómo se va por el desagüe. Zuluaga, siendo la antítesis, considera que el proceso de paz está mal manejado y ya advierte cambios contundentes a la hora de ser elegido. 

Los electores, sobretodo los que no votaron por ninguno de los anteriores, se ven en una posición en la que el descontento con el desempeño del presidente los haga escoger entre el menos malo a pesar de no identificarse con su programa. La mayoría de los de Clara y Peñalosa votarán por Santos, pues no quieren ver el legado de Uribe resurgir. Los de Marta Lucía no están definidos si seguirán a Zuluaga, recordando que en la política, los votos no son endosables. La abstención (60%) puede determinar quién presidirá al país, eso sí, si no les da muy duro el guayabo de la celebración del triunfo de Colombia el día anterior.

Lo que sí está claro es la posición marcada de los candidatos Santos y Zuluaga. Uno apostándole a la paz, el otro condicionándola, los que quiere decir, poniéndola en riesgo y creyendo que la paz se logra a punto de bala. Santos, El Chirac colombiano, y Zuluaga, en su rol de Le Pen, buscarán la presidencia pero dependen del electorado abstencionista, olvidadizo, indiferente y perezoso que, por no votar, escoge al mal gobierno y luego no hacen sino quejarse.

viernes, 23 de mayo de 2014

Primera Ronda

Ha llegado la hora de la primera ronda de las elecciones presidenciales de este país. Lo que venía siendo una campaña relativamente calmada, con un presidente-candidato liderando las encuestas, siendo perseguido por Peñalosa, se volvió una pugna entre campañas en la cual se destaca lo bajo que pueden caer con tal de afectar al contradictor.

Que J.J. Rendón, Comba y los 12 millones. Que el hacker, pero Zuluaga no sabía. Que 2 millones fueron a la campaña Santos 2010, Que el video del hacker y Zuluaga. Que es un montaje, que no, que el español...

Lamentablemente los candidatos en cuestión, en vez de haber perdido puntos,terminaron ganándolos, y  alejándose de los demás al punto de opacarlos. Peñalosa, quien estuvo en buena posición, no supo aprovechar el rifirafe entre los otros dos, promocionándose más, haciendo más bulla, pero no. Se quedó impávido. Las damas de la disputa, Clara y Marta Lucía, no han presentado nada fuera de lo común ni de lo esperado teniendo en cuenta la posición política contrastante que representan.

Ahora el dilema es del elector. Sobretodo del consciente, pues hay unos grupos bien determinados. Los indecisos y los sordos radicales. Por un lado, hay gente que piensa, lee, escucha, investiga y trata de sacar su propia conclusión pero que se dejan influenciar con el argumento eterno de "pa´que voto por tal si no le va a alcanzar". Estas personas varían entre el voto en blanco, el cual tenía una gran aceptación al principio de la campaña, y las alternativas que tiene, es decir Clara, Marta Lucia y Peñalosa. El otro sector es más definido. Los que apoyan a Zuluaga, los uribistas pura sangre, más que votar por el candidato, lo que están haciendo en votar en contra de Santos, porque consideran que lo que el presidente le hizo a su antecesor no es más que una traición. No le dio continuidad a las políticas que los llevaron hasta allá. Y debido a eso, no hay destape, error, hacker, chuzada, o escándalo que les haga cambiar de opinión. Votar por Zuluaga es votar por el Generalisimo Álvaro Uribe, lo que irónicamente para algunos del electorado es lo mejor y para otros lo peor que puede pasar.

Por otro lado está la polifacética variedad de los que votarán por Santos. Unos son seguidores porque consideran que su gobierno no ha sido malo. Otros, porque se sienten galleta de soda con toda la mermelada que les han echado encima. Otro grupo votará por él porque creen que es el único que puede evitar que Zuluaga llegue al poder, eso si, aclarando que esta intensión puede ser en primera o en segunda ronda, lo que es muy diferente, porque le quita votos a los otros tres o al mismo voto en blanco. 

Las encuestas han dado como ganador a uno o a otro de los que van a la cabeza, pero eso no es relevante, teniendo en cuenta que uno sabrá quién tendrá los mejores resultados dependiendo de quien pague dicha encuesta. Aparte de eso, en ocasiones anteriores nunca se reflejó la verdadera voluntad del elector, sobretodo porque el margen de error nunca ha tenido en cuenta la altísima abstención que hay en Colombia.

Posiblemente pasarán los que dicen que están adelante, porque en Colombia no se hace política con propuestas sino con maquinaria y son estos dos los que más tienen de eso. Por un lado el candidato - presidente con todo el poder y presupuesto que se mezclan con si fuera uno solo, aparte de la Fundación Buen Gobierno, creada con el único fin de poder sobrepasar los limites presupuestales de campaña. Por el otro está la maquinaria idolatría de Uribe, puesta a disposición de Zuluaga, igual que pasó con Santos, y con la capacidad de hacerlo llegar a la presidencia para tenernos a las espera de saber si Zuluaga traiciona los ideales de quien lo impulsó o tendremos en el país el primer caso de Presidente con jefe.

jueves, 13 de febrero de 2014

Partido político partido.


La política en Colombia es dinámica. Siempre lo ha sido, al igual que hipócrita y acomodada. Nunca faltó el político que cambió sus ideales y los de aquellos que le dieron su voto, por otros mejores aunque traicione a los segundos, solo importando los beneficios y la burocracia que los pueden beneficiar, sobre todo con el fenómeno que ha pasado últimamente donde aparecen partidos políticos distintos en cada campaña y donde uno ve incoherencia entre quienes los integran. Puros partidos transformers los que tenemos en Colombia.

Se hacen, se deshacen. Pero lo que está pasando ahora si es la tapa. Una cosa es que los políticos se cambian a su mejor beneficio, y otra cosa es que dentro de los mismos partidos haya tanta fragmentación y, para colmo, todos a la vez.

El partido de la U, creación oportunista de hace ocho años, que buscaba la reelección del entonces mandamás, Uribe Velez, ha sido la amante del presidente de ese momento y del actual pues aunque lo llevó a la presidencia, todos estarán de acuerdo conmigo que pudo más el guiño de Uribe que la fuerza política del partido de los colores rastafari.

El partido liberal, tradicional y hasta cierto tiempo muy ganador, corre con la suerte o la desgracia de tener dos ex presidentes inteligentes y hábiles pero de pensamiento político muy distinto como lo es Gaviria y Samper (cómo serán de diferentes que a uno se le voló un capo, y al otro lo puso otro capo). Aparte cuentan con un director que admite no leer todo lo que debe y que tiene mucha diferencia con German Vargas Lleras, otrora miembro del partido, pero que ahora no solo hizo su rancho aparte sino que es el mayor escudero de campaña del gobierno Santos, al punto que puede ser el próximo Vice.

Hablando de Cambio Radical, las diferencias se dan en este caso por cuestiones de malos manejos o malas amistades. Muchos de ellos son muy buenos, pero hay otros muy corruptos que enlutan la imagen que se ha venido forjando desde su creación.

El Polo, la oposición natural, la izquierda, se ve afectado por los antecedentes al momento de conseguir los cargos por los cuales luchan en campañas. “Los del Polo son buenos candidatos pero malos gobernantes” como me dijo alguien, y qué mejores ejemplos que los de Sammy Moreno o lo que estaba haciendo Petro que, no ganando con el Polo sino con Progresistas, sí tiene ese origen y se ha ganado la enemistad de sus directivos, o sino que lo diga doña Clara Lopez, candidata por ese partido.

Los verdes. Nadie sabe quiénes son, a que juegan, que proponen. De los originales de la campaña pasada queda Peñalosa quien, buscando ser alcalde nuevamente se pega hasta de una primaria, al punto que buscó a Uribe en la campaña anterior para que le sostuviera el altoparlante, literalmente y en sentido figurado. La pelea es con John Sudarsky y Camilo Romero, pero ellos mismos saben que no cuentan con reconocimiento suficiente para dar la pelea en unas elecciones presidenciales, y menos donde hay un candidato presidente, por muy bueno o malo que haya sido.

Pero no crean que se me había olvidado el Partido más Partido de todos. El recién desempacadito Centro Democrático o Uribismo Purasangre. Al no poder Uribe presentarse nuevamente para manejar el gobierno, sumado a lo que él considera una traición de Santos en referencia a la continuidad de su política, y la aún considerable popularidad con la que cuenta, creó un partido político con el fin de buscar presidencia, senado y cámara. En los dos últimos no hay problema ya que la lista es cerrada y él la encabeza. Lo que demostró las fracciones del partido fue el proceso de la elección para la campaña presidencial. Hubo convención interna donde, al parecer, podía votar el que llegara en crocs y poncho terciado. Pachito, gran perdedor, no solo ahí sino casi siempre, fue el que primero, a punta de berrinche, hiciera notar las irregularidades de la elección de Oscar Iván Zuluaga. Tarde o temprano todo se paga y esta vez a Uribe le tocó pagar temprano, pues su candidato no levanta, no convence. Al punto que ya están mirando como otra alternativa a la candidata del Partido Conservador.

Y es que no podía faltar el Partido Conservador, faltaba más. Uno de los tradicionales de Colombia, promotor de animadversiones cuando solo eran dos las opciones políticas del país, que había desaparecido desde hace 12 años pues no ganaban nada llamativo y solo se destacaban en algunas ocasiones por comentarios excrementales, volvió a meterse en la pelea cuando vieron que la Unidad Nacional del presidente lo que hacía era repartir la mermelada de una manera no tan conveniente para ellos. Por tal motivo y haciendo consulta interna sin mucho de donde escoger, le dieron el visto bueno a Martha Lucía Ramirez, una mujer muy capaz, pero bastante mal rodeada. No fue sino que se fuera ella para su casa contenta y dichosa, para que el sector contrario dentro del mismo partido decidiera ponerle un palo en la rueda, sobretodo porque aducían que ellos sí eran de la Unidad Nacional.


La división interna de los partidos políticos demuestra la falta de coherencia de muchos de sus integrantes pues se ha creado una figura política nueva en esta política dinámica existente en Colombia. La oposición interna de los partidos. Ya lo decía alguien: “yo soy un hombre de principios, pero si no te gustan, tengo otros”

miércoles, 16 de octubre de 2013

Alvarito, el Ventrilocuo (II)

Hace un tiempo les conté la historia de Alvarito el Ventrílocuo, en la que Alvarito, al no poder renovar el contrato en el Casino Colombia, compró un robot para que fuera el ventrílocuo y él lo pudiera controlar en palabra y obra. Lo que no esperaba era que el robot, JuanMan, lo traicionara cambiando el libreto y conversando con los de logística (FARC) tras bambalinas. 

Pues déjenme decirles que nuestro afamado artista, no queriendo desaprovechar su talento y su capacidad de poner a sus muñecos a decir lo que él quiera, decidió buscar otros escenarios que no fueran el Casino Colombia pues, como ya lo dije, no puede presentarse nuevamente, por mucho que sus fans lo pidan a gritos, sobretodo los que ya no quieren ver a JuanMan, y menos quieren que le renueven el contrato por otros cuatro años.

Por tal razón Alvarito, con su caja llena de muñecos y monigotes, decidió hace show en el Bar El Senado, lugar donde se toma trago, vacaciones, descansos, pero no decisiones y donde se habla en voz alta, se manotea y se interrumpe, tal como a él le gusta.

Pero no contento con esto, decidió hacer algo en contra de el Casino Colombia por no dejarlo presentar más. Buscó otro robot que interpretara su discurso, esperando la ovación del público, ya que es esta su motivación y su droga. Alvarito podrá ser abstemio de licor, pero no de poder. Esta vez, a diferencia de la anterior, leyó las instrucciones para no verse en la misma situación de traición. El problema que tenía era: ¿dentro de qué muñeco pondría el robot para manejarlo a su complacencia? Tenía varias opciones, donde se destacaban: Pachito; un muñeco con pelito totuma peinado por la mitad y con gafas, voz de pajarito y problemas con los corrientazos. Aspecto perfecto para un muñeco, pero no para ventrilocuo, le falta madera. Sherlos Holmes; era un detective que se buscaba a si mismo porque nadie sabia de él ni nadie lo conocía. José Félix, el vaquero, que saltaba de un lado al otro del establo según su conveniencia. El Conde Zulu; hagan de cuenta el conde contar, pero sin capa. Alvarito miraba la caja donde yacían los muñecos y se rascaba la cabeza, pues no sabía a quien adaptarle el robot. Y su indecisión empezó a inquietar a los muñecos que decían ser cada uno el mejor para la misión. Pachito criticaba a JuanMan su primo por las conversaciones con los de Logística. El Conde Zulu decía que Alvarito no debía juntarse con José Obdulio, porque este último tenía un primo famoso, tanto que salia en Cartel y afiche, y eso dañaba la imagen del ventrilocuo. Alvarito, como cosa rara, no le hizo caso a nadie, entonces decidió hacer una consulta entre amigos cercanos. El más contento era El Conde Zulu ya que, era de los afectos de los amigos de su gestor. Sin embargo, viene sonando (que se entienda que no es sonándose) otro muñeco que, ese sí tiene vos de muñeco, barbita de muñeco, calvita de muñeco y sobretodo una prominente nariz de muñeco llamado JuanLozan y que es de los afectos de Alvarito desde hace mucho tiempo.

Todos estamos expectantes de lo que pueda ocurrir dentro de la caja, antes patrocinada por jabón Puro y ahora con el apellido de Alvarito, se llama Uribe Centro Democrático. Es una caja de muñecos a la espera de quién tendrá el honor de representarlo en la licitación que se abrirá el próximo año para conocer al encargado del show principal en el nunca bien ponderado Casino Colombia. Si sé algo, les cuento.